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lunes, 13 de agosto de 2012

La camisa del hombre feliz




Había una vez un rey cuya riqueza y poder eran tan inmensos, como eran de inmensas su tristeza y desazón.
-Daré la mitad de mi reino a quien consiga ayudarme a sanar las angustias de mis tristes noches- dijo un día.
Quizás más interesados en el dinero que podían conseguir que en la salud del Rey, los consejeros de la corte decidieron ponerse en campaña y no detenerse hasta encontrar la cura para el sufrimiento real. Desde los confines de la tierra mandaron traer a los sabios más prestigiosos y a los magos más poderosos de entonces, para ayudarles a encontrar el remedio buscado.
Pero todo fue en vano, nadie sabía cómo curar al monarca.
Una tarde, finalmente, apareció un viejo sabio que les dijo: -si encontráis en el reino un hombre completamente feliz, podréis curar al rey. Tiene que ser alguien que se sienta completamente satisfecho, que nada le falte y que tenga acceso a todo lo que necesita.
-Cuando lo halléis- siguió el anciano- pedidle su camisa y traedla a palacio. Decidle al rey que duerma una noche entera vestido solo con esa prenda. Os aseguro que mañana despertará curado.
Los consejeros se abocaron de lleno y con completa dedicación a la búsqueda de un hombre feliz, aunque ya sabían que la tarea no resultaría fácil.
En efecto, el hombre que era rico, estaba enfermo; el que gozaba de buena salud, era pobre. Aquel, rico y sano, se quejaba de su mujer y ésta, de sus hijos.
Todos los entrevistados coincidían en que algo les faltaba para ser totalmente felices aunque nunca se ponían de acuerdo en aquello que les faltaba.
Finalmente, una noche, muy tarde, un mensajero llegó al palacio. Habían encontrado al hombre tan interesantemente buscado. Se trataba de un humilde campesino que vivía al norte en la zona más árida del reino. Cuando el monarca fue informado del hallazgo. Éste se llenó de alegría e inmediatamente mandó que le trajeran la camisa de aquel hombre, a cambio de la cual deberían darle al campesino cualquier cosa que pidiera.
Los envidos se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para comprarle la camisa y, si era necesario –se decían- se la quitarían por la fuerza...
El rey tardó mucho en sanar en sanar de su tristeza. De hecho su mal se agravó bastante cuando de que el hombre más feliz de su reino, quizás el único totalmente feliz, era tan pobre, tan pobre... que no tenía ni siquiera una camisa.

 http://educamosjuntoscuentos.blogspot.com/2006/08/la-camisa-del-hombre-feliz.html

jueves, 21 de junio de 2012

El fabuloso tesoro oculto de tacna

martes, 12 de junio de 2012


Ayer, por la noche, antes de dormir mi nieto temblaba. Pensé que estaba enfermo o tenía gripe. Noté que sudaba, entonces le pregunté:
- ¿Qué te pasa, hijito?
        - Nada abuelo. Esteeeee, la verdad, hoy me han contado un relato. Dicen que en Pachía existe un tesoro oculto, allí existe oro. ¿Es verdad eso, abuelito? ¿Tú qué sabes?
        - Te voy a contar un secreto. Cuando los españoles capturaron al último Inca, los súbditos ordenaron que juntasen todo el oro del imperio, para pagar el rescate. Los antiguos pobladores de Tacna, juntaron el oro. Cuando estaban llevando en llamas, el oro; se supo la fatal noticia: habían matado al Inca.
        El jefe de Tacna, ordenó que enterraran en Pachía, todo el oro, junto con las llamas y sus conductores. Todos fueron cubiertos de tierra, vivos.
Así se mantuvo en secreto el tesoro de Tacna. En 1833, un arriero encontró una llama con un poco de oro. Avisó a sus familiares; entonces, se fueron a excavar, para sacar el metal precioso. Cuando vieron un objeto pesante, que brillaba como el sol. ¡Sorpresa! Un terremoto en Tacna, era el año de 1833.
Pasaron los años, y en 1868, un buscador de minas encontró objetos de oro. Hizo emborrachar a varios campesinos de Calana y Pachía, y luego los llevó para extraer el oro. Cuando vieron que algo brillaba, se dieron cuenta que iban a ser millonarios. Fatalidad, un terremoto y un maremoto destrozó Tacna y Arica.
Una empresa minera, el 23 de junio del 2001, encontró oro de alta calidad. Gracias a los detectores de metales preciosos, el sueño de ser ricos iba a ser una bella realidad. ¡Desgracia! Un terremoto asoló la región sur del Perú y el norte de Chile.  
El 10 de enero del 2002 una familia muy probre pasaba por ahí vieron algo brilloso pero se habian acordado de aquel terremoto ocurrido por el tesoro, pues no querian extraer el oro y se fueron.
Asi fueron pasando los años….